jueves, 16 de febrero de 2017

Dia Mundial de la Mujer y la Niña en la Ciencia

El 11 de febrero se celebra el Día Mundial de la Mujer y la Niña en la Ciencia con el objetivo de reconocer el papel clave que las mujeres desempeñan en la comunidad científica. Pero, ¿es necesario celebrar un día de estas características? ¿Gozamos de plena igualdad de género en todos los sectores sociales? ¿Hemos acabado con los arcaicos estereotipos sobre las mujeres? ¿Hay igualdad de acceso y de liderazgo en la carrera científica?
Foto: María del Álamo Ortega
Según una encuesta encargada en el año 2015 por la Fundacion L’Oreal a Opinionway sobre Las mujeres en la Ciencia, el 63% de los ciudadanos españoles consultados consideraron que las mujeres no estaban capacitadas para ocupar puestos de responsabilidad a nivel científico. 

Los encuestados justificaron sus respuestas basándose en estereotipos, como la falta de interés de las mujeres por la ciencia, la ausencia de perseverancia y espíritu racional, y la carencia de sentido práctico y analítico. 
En cuanto a los puestos de dirección científica, en España las mujeres ocupan menos del 20 % de los cargos directivos en investigación. Según datos del informe “Científicas en Cifras 2015″, elaborado por la Unidad de Mujeres y Ciencia del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, solo un 21 % de mujeres son directivas o catedráticas en las Universidades públicas, frente al 79 % de hombres.
Foto: Informe Mujeres Investigadoras CSIC 2016


                                                    

Los partidos políticos se reparten el pastel de las subvenciones

Los partidos políticos con representación en el Congreso se han repartido 13,8 millones en subvenciones del Estado durante el primer trimestre del año, según fuentes del portal de transparencia del Gobierno de España.

Estas ayudas van destinadas a financiar y sufragar los gastos de las formaciones, conforme a la Ley Orgánica 8/2007, de 4 de julio, sobre financiación de los partidos políticos y establecen ayudas que se distribuyen en función de los resultados obtenidos en votos y escaños en las últimas elecciones generales,  siempre y cuando cumplan el requisito de obtener al menos un diputado en el Congreso de los Diputados.


Foto: 123rf.com
El PP se sitúa a la cabeza con subvenciones que ascienden hasta los 4.000.000 de euros. Le sigue a mucha distancia el PSOE con 2.697.456, sin obviar la cantidad que recibe el PSC, 314.567 euros y los 97.000 euros de su acuerdo electoral con Nueva Canarias.

Tras populares y socialistas, nos encontramos con los nuevos partidos como Podemos y sus coaliciones de confluencia con 2.757.260 euros y Ciudadanos, con 1.777.175 euros. 

Los grupos nacionalistas catalanes como ERC con 331.291 y Democràcia i Llibertat, antigua Convergencia, con 306.214 euros. 
Izquierda Unida por su parte, 361.376 euros y los nacionalistas vascos de la mano del PNV 184.985 euros y EH-Bildu, 104.605 euros.





La enésima oportunidad para el planeta

La celebración de la Cumbre del Clima, esta vez en suelo marroquí, me ha hecho reflexionar sobre la actitud de los gobernantes respecto a nuestro planeta, y me ha llevado a analizar si realmente los acuerdos que se toman en estas reuniones se llevan a la práctica o si, por el contrario, se quedan guardados en el cajón de los buenos propósitos. 
El año anterior, la Cumbre de París fue considerada como la última oportunidad que teníamos para salvar el planeta. En aquel momento se pretendía tomar decisiones y fijar la hoja de ruta para lograr que las temperaturas globales no aumentaran más de 2 grados al finalizar este siglo. No obstante, según la ONU, nos encontramos con unos datos que sitúan en 3,4 grados la subida térmica del planeta. Realmente lo único que se aprobó entonces fue un texto sin ninguna validez jurídico-legal y que, como hemos podido comprobar, no tenía más recorrido que el de una simple declaración política de intenciones.
Lo deja patente esta nueva cumbre, en la que se han hecho públicos datos que demuestran que los países continúan siendo tibios a la hora de tomar decisiones para frenar el cambio climático, ya que los planes de recortes de las emisiones llevados a cabo hasta el momento no serán suficientes para cumplir con el objetivo de lograr que el aumento de la temperatura se quede por debajo de los 2 grados de media respecto a los niveles preindustriales.
Youssef Boudlal/Reuters
A todo ello hay que sumar la incertidumbre que provoca el triunfo electoral de Donald Trump en Estados Unidos, que ya durante su carrera a la Casa Blanca anunció en varias ocasiones que sacaría a su país de los acuerdos climáticos. Estados Unidos es un país clave, ya que es el segundo a nivel mundial en emisión de gases de efecto invernadero, por lo que su colaboración en esta materia es fundamental.
No obstante, si analizamos lo acaecido en esta nueva cita, nos encontramos con acuerdos muy positivos como la creación de un equipo de trabajo encargado de desarrollar una reglamentación del Acuerdo de París que sirva para reducir las emisiones de manera rápida, porque el tiempo es fundamental y hay que actuar con urgencia.
Otro de los acuerdos alcanzados ha sido con una de las piezas más importantes de este puzzle como son los países en vías de desarrollo, que han anunciado la intención de trabajar para lograr un sistema energético 100 % renovable. Además, para que estas aspiraciones no caigan en saco roto, el texto firmado contempla unas partidas de 100 000 millones de dólares de financiación, que es la que necesitarían estos países para alcanzar los objetivos de transición energética y desarrollo sostenible.
Estos acuerdos son muy esperanzadores, pero si no existe una intención real de aplicarlos, se quedarán una vez más en papel mojado y el próximo año, ante una nueva cumbre, nos volveremos a cuestionar si realmente se le quiere dar una nueva oportunidad a nuestro planeta.



martes, 14 de febrero de 2017

El sensacionalismo se apodera de la prensa del siglo XXI


Los límites del sensacionalismo son imprecisos, ya que lo que para un lector, oyente o televidente puede ser recibido de buena manera para otro puede tener un alto contenido morboso o incluso herirle la sensibilidad.

En los casos en los que la importancia del hecho informativo no deje más opciones que la de publicar una noticia o imagen aunque pueda llegar a ser violenta o desagradable, entrarán en juego los valores éticos del medio. Será aquí cuando se podrá observar que las fronteras del sensacionalismo tienen matices y éstos corresponden a la línea editorial de cada medio.

Foto: Manel Fontdevila 
Así pues, será el propio medio el que escogerá entre ser prudente y publicar un hecho informativo con la mayor delicadeza posible y advirtiendo a la audiencia acerca de la dureza del mismo, o por el contrario, caer en el sensacionalismo para así, llamar la atención del público y conseguir mayores beneficios económicos.

En este caso, una de las maneras para alejarse del sensacionalismo sería no recrearse en los detalles más escabrosos para centrarse en el hecho noticiable, ya que éstos son innecesarios para el propósito informativo que es en definitiva la razón de ser que mueve tanto a los medios como a los profesionales de la información y la comunicación.

La llegada de Internet y el avance de las redes sociales en las que priman la inmediatez, han llevado a los medios de comunicación y a los propios periodistas a resumir las noticias en titulares sensacionalistas para así llegar a todos los públicos.

Cada vez más, podemos observar que se utiliza un lenguaje periodístico que tiende a la espectacularización y la dramatización de los contenidos informativos con el objetivo de llamar la atención y generar mayor número de visitas y audiencia.

Así pues, nos encontramos que la denominada “prensa seria” esta cayendo en las afiladas garras del “amarillismo”, exagerando y alterando la información con el único objetivo de imponerse a la competencia. En este tipo de prensa se mezcla la información objetiva, en muchos casos carente de veracidad, con la opinión personal del redactor, hasta tal punto que se convierte en una tarea imposible para el lector diferenciar lo verídico de lo subjetivo.

La razón de ser del periodismo es investigar y mostrar la realidad, además de ejercer un control sobre el poder establecido. No obstante, el amarillismo convierte la información veraz y útil para la sociedad en un espectáculo y hace florecer los instintos y las emociones del lector.

De esta manera se contribuye a distorsionar la realidad y no se cumple la función de transmitir la información de manera fiel. Así pues, el lector puede llegar a sacar conclusiones equivocadas de la noticia y hacerse una idea partidista y alejada de la realidad.


                                                               

Derecho a la información como fundamento de una sociedad libre y democrática

El derecho a la información a lo largo de la historia se ha ido configurando como un elemento clave y esencial en la formación, desarrollo, mantenimiento en el tiempo y éxito de una sociedad libre y democrática.

Podemos encontrar sus orígenes en la Revolución Puritana, surgida en Reino Unido en el siglo XVII, y que de la mano de George Orwell ya se hacía referencia a la libertad de información y expresión como una de las normas fundamentales que deberían adoptar los nuevos gobiernos que se formasen tras la caida de la monarquía absoluta. 

Así pues, estos derechos han llegado hasta nuestras sociedades actuales de manera reforzada encontrándose recogidos como derechos fundamentales tanto por Naciones Unidas en su Declaración de los Derechos Humanos como en las Constituciones de las democracias occidentales. 

Los medios de comunicación libres e independientes se configuran como un elemento clave del equilibrio democrático, ya que con el deber que tienen de informar verazmente al individuo logran que éste pueda crearse una opinión pública libre, y dan la posibilidad de ratificar o modificar su conducta y opiniones garantizando así el derecho a saber y a ser informado.
Por ello, cualquier sistema político moderno que quiera desarrollar una sociedad abierta y libre debe lograr un sistema informativo en el que prime la libertad de prensa.

La información en estas sociedades democráticas tiene que ser una herramienta fundamental para configurarse y crear opiniones libres y diversas. Todo lo contrario sucede en los regímenes autoritarios o dictaduras en las que esta misma información deja de ser un derecho para convertirse en un instrumento al servicio del Estado.
En este aspecto, los gobiernos no sólo no deberán entrometerse y entorpecer estas libertades (libertades negativas), sino que además las tendrán que promover de manera activa (libertades positivas).

Foto: Diario Correo de Perú 

Por otro lado, partiendo de la base de que la sociedad tiene el derecho a ser informada, nos encontramos con una disyuntiva respecto a la selección de esta información.
Existen grupos que defienden que tan sólo hay que mostrar los hechos positivos de una sociedad incurriendo así, en una especie de autocensura. Pero, la realidad es que la información ha de mostrar los hechos acaecidos tanto si son positivos como negativos, ya que son un reflejo de la misma. Una sociedad que permite que desde la prensa no se muestren sus elementos negativos corre el riesgo de perder su equilibrio interno y desintegrarse como tal.

Así pues, las noticias deben seleccionarse respondiendo únicamente a criterios periodísticos y por tanto que sean de relevancia y supongan una importancia para la ciudadanía sin tener en cuenta la positivadad o negatividad del hecho noticiable en sí. Con ello, se colabora a crear un espíritu crítico y constructivo que ayudará a mantener el equilibrio social permitiendo corregir sus errores y fortaleciendo así el sistema democrático.