martes, 14 de febrero de 2017

Derecho a la información como fundamento de una sociedad libre y democrática

El derecho a la información a lo largo de la historia se ha ido configurando como un elemento clave y esencial en la formación, desarrollo, mantenimiento en el tiempo y éxito de una sociedad libre y democrática.

Podemos encontrar sus orígenes en la Revolución Puritana, surgida en Reino Unido en el siglo XVII, y que de la mano de George Orwell ya se hacía referencia a la libertad de información y expresión como una de las normas fundamentales que deberían adoptar los nuevos gobiernos que se formasen tras la caida de la monarquía absoluta. 

Así pues, estos derechos han llegado hasta nuestras sociedades actuales de manera reforzada encontrándose recogidos como derechos fundamentales tanto por Naciones Unidas en su Declaración de los Derechos Humanos como en las Constituciones de las democracias occidentales. 

Los medios de comunicación libres e independientes se configuran como un elemento clave del equilibrio democrático, ya que con el deber que tienen de informar verazmente al individuo logran que éste pueda crearse una opinión pública libre, y dan la posibilidad de ratificar o modificar su conducta y opiniones garantizando así el derecho a saber y a ser informado.
Por ello, cualquier sistema político moderno que quiera desarrollar una sociedad abierta y libre debe lograr un sistema informativo en el que prime la libertad de prensa.

La información en estas sociedades democráticas tiene que ser una herramienta fundamental para configurarse y crear opiniones libres y diversas. Todo lo contrario sucede en los regímenes autoritarios o dictaduras en las que esta misma información deja de ser un derecho para convertirse en un instrumento al servicio del Estado.
En este aspecto, los gobiernos no sólo no deberán entrometerse y entorpecer estas libertades (libertades negativas), sino que además las tendrán que promover de manera activa (libertades positivas).

Foto: Diario Correo de Perú 

Por otro lado, partiendo de la base de que la sociedad tiene el derecho a ser informada, nos encontramos con una disyuntiva respecto a la selección de esta información.
Existen grupos que defienden que tan sólo hay que mostrar los hechos positivos de una sociedad incurriendo así, en una especie de autocensura. Pero, la realidad es que la información ha de mostrar los hechos acaecidos tanto si son positivos como negativos, ya que son un reflejo de la misma. Una sociedad que permite que desde la prensa no se muestren sus elementos negativos corre el riesgo de perder su equilibrio interno y desintegrarse como tal.

Así pues, las noticias deben seleccionarse respondiendo únicamente a criterios periodísticos y por tanto que sean de relevancia y supongan una importancia para la ciudadanía sin tener en cuenta la positivadad o negatividad del hecho noticiable en sí. Con ello, se colabora a crear un espíritu crítico y constructivo que ayudará a mantener el equilibrio social permitiendo corregir sus errores y fortaleciendo así el sistema democrático.

    


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